Programa de escritorio para Windows. Certificado .p12, token USB o
rúbrica dibujada. Verifica firmas ajenas. Versión portable: se descomprime y anda.
Gratis, sin cuenta y sin límite de documentos · Windows 10 y 11 · 64 MB
Abrís el PDF, elegís cómo querés firmar y ubicás el sello donde va. El resto lo resuelve la app.
Cada tipo pide cosas distintas y la app te dice cuál necesita cada uno, sin que tengas que saber de antemano en qué se diferencian.
.p12 o .pfx.
Una plantilla guarda todo lo que define tu firma: la rúbrica, las filas del sello con nombre, fecha y hora, y dónde va en la página. La armás una vez, con vista previa en vivo, y firmás con dos clics.
Podés sumarle un QR que lleva a una página donde cualquiera comprueba quién firmó y si el archivo cambió después. El nombre no lo escribís vos: sale del certificado, que es el que manda.
En documentos de varias páginas elegís dónde va el sello: una hoja, todas, solo las impares, solo las pares, o las que marques, y lo ajustás hoja por hoja. La firma digital sigue siendo una sola y cubre el documento entero — lo que se repite es el dibujo.
El archivo original no se toca: se guarda una copia firmada al lado. El sello queda estampado en la página y la firma criptográfica va adentro del PDF.
Abrís cualquier PDF firmado y te dice qué encontró. Verificar no modifica el archivo.
Debajo queda la salida técnica de pyHanko, por si querés el detalle crudo en lugar del resumen.
Cómo trata tus archivos y tus claves.
Descomprimís y ejecutás. Las plantillas y las autoridades de confianza viven en la carpeta datos\ que viaja con la app, no en la máquina.
La clave del certificado se pide cada vez que firmás y no queda escrita en ningún lado.
La firma se hace localmente y el documento nunca se sube. El QR es opcional: si lo activás, viajan el nombre del archivo, el firmante, la fecha y la huella SHA‑256 — el contenido no.
Firma y validación con pyHanko, una biblioteca abierta y auditable. La app no inventa su propia criptografía.
Cada firma queda registrada con su fecha y su resultado, exportable como reporte.
Si ya firmaste un documento, la app no te deja firmarlo de nuevo: repetir la firma con el mismo certificado no agrega validez. Otra persona sí puede firmarlo encima.
Un programa que sólo enumera virtudes no te da forma de distinguirlo de uno que miente. Esto mismo está dentro de la app, en la pantalla de seguridad.
Sirve para uso interno y pruebas. Criptográficamente funciona, pero como nadie lo respalda, quien reciba el documento no tiene cómo saber que sos vos. Para eso hace falta un certificado de una autoridad certificante.
El recuadro visible se puede imitar con cualquier editor de imágenes. Lo que vale es la firma criptográfica que va adentro del PDF, y esa se comprueba con el botón de verificar.
En el modo «Firma con dibujo» no hay certificado ni criptografía. Por eso la app no permite estampar ahí la frase «Firmado digitalmente»: sería falsa.
Saber si un certificado fue anulado requiere consultar a la autoridad que lo emitió, y ese servicio suele rechazar las consultas. Cuando pasa, la app lo dice en vez de dar la firma por válida.
La pantalla de seguridad de la app explica qué sale de tu computadora, dónde viven tus secretos, qué criptografía usa y quién la hace. No hace falta creernos: está detallado y es comprobable.
Versión portable para Windows. Descomprimís el ZIP (carpeta FirmaPDF-Portable) y ejecutás el firma_app-portable-X.Y.Z.exe de adentro.
No instala nada ni toca el registro.
Windows va a avisar «editor desconocido» al abrirlo: el ejecutable no está firmado con un certificado de código. Elegí «Más información» → «Ejecutar de todas formas».
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